CotidianoAntonia
Para todos los días. Las que te ponés sin pensar y no te sacás más.

Accesorios con piedras naturales
“La coquetería no como vanidad, sino como un pequeño acto diario de identidad.”
La historia
Antes de las ciudades, antes de la escritura, alguien eligió ponerse algo encima que no servía para abrigarse ni para comer. Ese fue el primer acto de identidad.
Durante siglos, las joyas fueron algo que otros ponían sobre la mujer — dote, símbolo, posesión. Hasta que algo se dio vuelta: la mujer empezó a elegirlas para sí misma, por el placer de arreglarse, sin esperar una ocasión.
Dorita nace de eso. Y de la belleza que no busca ser perfecta: la piedra natural, con sus vetas, sus marcas, su forma irrepetible, que se vuelve parte de vos.
Cada pieza tiene su propia historia.

Las piezas
Piezas únicas con piedras naturales. Cada combinación está pensada y elegida a mano — ninguna es igual a otra.
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Las cuatro categorías
Cada línea lleva nombre de mujer. De lo que se usa todos los días a lo que se guarda para los días que piden un poco más.
CotidianoPara todos los días. Las que te ponés sin pensar y no te sacás más.
ClásicosLas de siempre. Formas nobles que no pasan de moda.
SingularPara destacar. Piezas que se llevan la mirada.
CoquetaUn gesto de coquetería. Para los días que piden un poco más.

Los materiales
La piedra es lo primero, cada una con sus vetas, sus marcas, sus tonos. Su imperfección es exactamente lo que la hace irrepetible.
Los dijes llevan un enchapado de varias capas en oro o plata, sin níquel — pensado para ir contra tu piel todos los días.
Las cadenas son de acero: las plateadas no pierden color ni se oxidan; las doradas, con un baño que se cuida un poco más pero envejece con gracia. Algunas piezas no llevan cadena: van en cordón y mostacillas, porque cada combinación pide su propio soporte.
Nada es descartable. Todo está elegido para que la pieza te acompañe.
El cuidado
Perfume, crema, maquillaje — primero. La pieza, siempre después. Es el gesto más simple y el que más las protege.
Son las más coquetas: no les gusta el agua ni los químicos. Si se mojan, secálas enseguida. Cuando no las uses, guardalas en su packaging — está pensado para eso.
Son más nobles: con el paño que viene con tu pieza, después de cada uso, quedan como nuevas.
Van aparte: nada de cepillos, nada de frotar. Se limpian con cariño o no se limpian.
Y si alguna pieza necesita un poco más, alcanza con detergente suave y agua corriente. El secador de pelo a distancia le devuelve el brillo.
Contacto
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Piezas únicas con piedras naturales · Hecho a mano